Dicen que soy héroe, yo débil, tímido, casi insignificante, si siendo como soy hice lo que hice, imagínense lo que pueden hacer todos ustedes juntos.
Mahatma Gandhi
Este 7 de noviembre se celebra el “Día del Ferrocarrilero”. Festejo que a partir de 1944, por decreto presidencial, se realiza en nuestro país y en el cual se busca honrar a los trabajadores ferroviarios en su labor diaria. Esta festividad se remonta a la trágica historia del denominado “Héroe de Nacozari”, hoy reconocido internacionalmente como “Héroe de la Humanidad”, por la American Royal Cross of Honor de Washington, y se celebra en honor a Jesús García Corona, un maquinista de 26 años que ofrendó su vida al sacar valientemente del pueblo de Nacozari, Sonora, un tren cargado con dinamita, salvando la vida de los habitantes de esa ciudad, quedando esta fecha marcada en el calendario cívico nacional y establecida, en la memoria de todos los trabajadores del ramo y en la historia de México como “Día del Ferrocarrilero”.
Jesús García Corona, hijo de Francisco García-Pino y Rosa Corona de García, nace en Hermosillo, Sonora, el 13 de noviembre de 1881. A los 17 años, solicitó empleo en la Compañía Minera, pero debido a su corta edad, solo se le brindó trabajo como aguador; poco tiempo después fue promovido al sector de mantenimiento de vías, pasando en seguida a controlador de frenos y posteriormente como bombero. A la edad de 20 años llegó a ser ingeniero de máquinas. Fue ascendido a maquinista, realizando viajes de Agua Prieta a Nacozari y de esta población a la de Pilares.
Según las crónicas “Cerca de las 6 de la mañana del 7 de noviembre de 1907, Jesús García se dirigió al centro de Nacozari a trabajar. El maquinista titular de una locomotora construida bajo pedido a la Compañía Porter de Pennsylvania, se reporta enfermo por lo que Jesús lo reemplazó y quedó a cargo del tren. Debía llevar un cargamento de cuatro toneladas de dinamita al almacén de explosivos”.
“Llegó en la locomotora en pocos minutos a El Seis (población localizada a seis millas de Pilares, de ahí su nombre), donde había almacenes y casas de trabajadores que mantenían las vías. Durante la operación de carga del tren, Jesús aprovechó para ir a casa. Encontró a su madre alterada la cual le comentó un presentimiento de que no lo volvería a ver. Jesús dejó 50 de sus góndolas en El Seis y descendió a la mina, en el nivel más bajo, el cargamento había sido completado. En este viaje, los trabajadores por error colocaron la dinamita en los dos primeros carros, enseguida de la caldera. La locomotora, además, trabajaba en contra del viento; las chispas, emanadas del contenedor volaron sobre el motor y la cabina, llegando hasta los dos primeros furgones, cargados con cajas de dinamita”.
“Al principio el fuego fue notificado por la cuadrilla de trabajadores y más adelante por simples transeúntes. El frenero encargado de dirigir los rieles a Pilares y otro frenero intentaron inútilmente detener con sus ropas el fuego. Jesús le pidió a la cuadrilla que lo acompañaba que se arrojaran del tren e imprimió toda la fuerza a la locomotora subiendo a través del camino escarpado. Necesitaban avanzar para llegar a un terreno plano en donde Jesús pudiera así luchar por su vida pero no lo logró”.
De esta manera alejándose del pueblo, Jesús García salvó Nacozari y sus habitantes de sucumbir ante una explosión tan potente, que la locomotora desapareció completamente. Jesús murió al instante, lanzado por el frente de su cabina. Gran parte del motor fue también lanzado y el cuerpo de Jesús fue alcanzado por las ruedas traseras.
Se dice que la fuerza expansiva de la explosión devastó la zona matando a un total de 13 personas, entre ellas a Jesús García quien murió de forma instantánea, sin embargo podrían haber muerto miles de haber explotado en la ciudad. Ante ello Jesús García fue considerado un héroe, denominado desde entonces como "El héroe de Nacozari", muchas calles, escuelas, plazas, estadios y monumentos en todo México llevan su nombre. Este hecho dio a conocer a Nacozari a nivel nacional y mundial. La ciudad de Nacozari a partir de 1909 y en honor al joven Jesús García, el Congreso del Estado modificó el nombre de la población a: Nacozari de García.
Sirva este documento como un modesto homenaje a Jesús García por el acto heroico que salvó vidas, hace 109 años, dejando la enseñanza de que la grandeza del ser humano se manifiesta cuando se va más allá de sí mismo. Valore usted amable lector.
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Publicado Originalmente en Saber Sin Fin el 8 de noviembre de 2016
