sábado, 21 de octubre de 2017

De La Calavera Garbancera A La Catrina


La muerte es democrática, ya que a fin de cuentas, güera, morena, rica o pobre, toda la gente acaba siendo calavera.
José Guadalupe Posada

La vida y la muerte son un símbolo que ha causado admiración y temor al ser humano, es por ello que en diversas culturas se han generado creencias en torno a la muerte que han logrado desarrollar toda una serie de ritos y tradiciones ya sea para venerarla, honrarla e incluso para burlarse de ella.


El Día de Muertos se considera la tradición más representativa de la cultura mexicana, llevándola a cabo en dos días: el 1 de noviembre es dedicado al alma de los niños y el 2 de noviembre a la de los adultos. La Unesco en el año 2003, declaró esta festividad mexicana, “Día de Muertos”, como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

En estas fechas los mexicanos celebramos a nuestros muertos acudiendo a los panteones para adornar sus tumbas con flores, y en nuestros hogares colocamos altares, para que las almas abandonen el más allá y vaguen unos cuantos días, visitando a su familia, su casa y amigos, degustando de todos las cosas puestas en los altares ya que es común colocar en éstos: alimentos, veladoras, incienso, licor, flores, fotografías, música y objetos personales del difunto. Así mismo calaveras de dulce, pan de muerto, versos que ridiculizan a personajes vivos y dibujos o figuras que se burlan de la muerte. Es aquí donde aparece un personaje conocido con el nombre de Calavera Garbancera o de Catrina.

La historia de la Catrina empieza durante los gobiernos de Benito Juárez, Sebastián Lerdo de Tejada y Porfirio Díaz. En esos tiempos, se empezaron a popularizar textos escritos por la clase media que criticaban tanto a la situación del país como de las clases privilegiadas. Los escritos, redactados de manera burlona, eran acompañados de dibujos de cráneos y esqueletos que se empezaron a reproducir en los periódicos llamados de combate. Entre los grabadores que destacaron con su trabajo de “calaveras” se encontraban Constantino Escalante, Santiago Hernández, Manuel Manilla y José Guadalupe Posada.

José Guadalupe Posada (1852-1913), grabador, caricaturista e ilustrador, nació en Aguascalientes, su primer contacto con el grabado y la litografía lo hizo en el taller Trinidad Pedroso. La reproducción de sus imágenes en el periódico “El Jicote” lo llevó a salir de su estado natal para ir a la Ciudad de México, donde colaboró en medios como “La Patria Ilustrada”, “El Padre Cobos” y “El Ahuizote”, entre muchos otros. Sus críticas sociales que evidenciaban situaciones de desigualdad e injusticia en el país y en la sociedad porfiriana, iban acompañadas por dibujos de calacas o calaveras, bautizadas en un principio por él mismo como “La Calavera Garbancera”. El garbancero era aquel que a pesar de tener sangre indígena pretendía ser europeo y renegaba su propia cultura (en lugar de vender maíz, lo cambió por garbanzo), situación que el autor condenaba. Por ello, su calavera con sombrero, sin nada más, representa al garbancero: al que pretende aparentar lo que no es. Se considera que Posada dejó una obra aproximada de veinte mil grabados.

La influencia de la obra de Posada, la Calavera, le llegó posteriormente a Diego Rivera (1886-1957), quien readaptó el concepto, añadiéndole nuevos atributos, como ropa, porte y elegancia, lo cual puede verse en su mural “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central”. En esta obra Diego Rivera plasma la admiración que sentía por el trabajo de José Guadalupe Posada. Diego Rivera se dibujó a sí mismo cuando tenía nueve años; a su lado se encuentran Frida Kahlo y la Catrina; junto a este personaje está Posada, a quien admiraba. Es a partir de esta obra que Diego bautiza a la “Calavera Garbancera” de Posada, con el nombre de “Catrina”.

También en estas fechas de muertos, se hace uso de las calaveras literarias, composiciones en verso que se suelen escribir para hacer burla tanto a los vivos como a los muertos, y recordar que todos nos vamos a morir. Escritos a modo de epitafio, describen algo sobre la vida o profesión de quien se alude, haciendo mención a los males y virtudes de cada profesión o estatus social. Están escritas con un lenguaje satírico o burlesco y son textos breves que reflejan el espíritu y festividad del mexicano frente a la muerte.

Es por ello, amable lector, que hoy en día, la Calavera Garbancera o la Catrina, destaca en los altares los pesares y alegrías del pueblo mexicano.

Imagen: pinterest.com

 Jorge A. Rodríguez y Morgado
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conoSERbien; www.sabersinfin.com

Publicado Originalmente en Saber Sin Fin el 4 de noviembre de 2016