sábado, 14 de octubre de 2017

354 Aniversario De Tehuacán, Puebla



“Yo soy de Tehuacán,
Donde nacen las aguas medicinales.
En un valle rodeado de montes,
Donde el sol les dio forma y color”.

Buenos días:

Señora Ernestina Fernández Méndez, Presidenta Municipal del Honorable Ayuntamiento de Tehuacán.
Distinguidos miembros del cabildo municipal.
Señoras y Señores que integran el Presidium.
Conciudadanos presentes.

 

El pasado ya no es, pero existe en cada uno de nosotros.

El pasado es lo que nos dio forma, lo que nos convirtió en lo que somos.

El pasado es parte de nuestro presente y sin duda, fundamento de lo que seremos en el futuro.

Hoy, en la celebración del aniversario de la ciudad, nos reunimos para hacer una conmemoración de nuestro recuerdo, para mantener vivos en el presente, los hechos que dieron la categoría de ciudad a la antiquísima “teohuacan”, comunidad asentada en estos valles, cuyo origen se remonta más allá de los 354 años que hoy celebramos.

“Teohuacan, pueblo pre colombino,  de orígenes indígenas y autóctonos, tiene su historia previa, propia e independiente a la colonia española”.

"Según la historia Tolteca Chichimeca, los nonoaulco chichimecas, pelearon con los Tolteca Chichimeca, y huyeron de Tolan (Hoy Tula) en el año 2 Calli (1200 d.C.)

Tras una larga migración, los nonoaulco llegaron a Tenpatzacapan,  cerca de Coxcatlan. Ahí se dividieron en 7 grupos. Uno de estos grupos, los teouaque, fundaron Teohuacan.

Los otros grupos fundaron en este valle hermoso, Coxcatlan, Teotitlan, y Nanahuactipan y otros varios pueblos en la sierra de zongolica.

Los nonoaulco incluyendo los teo aque hablaban Náhuatl, sus descendientes son todos los pueblos donde se ha hablado o aun hoy se sigue hablando el Nàhuatl.

Cuando se establecen en este valle los teouaque, conquistan y dislocan a los habitantes originales y, los pueblos que fundan, llegan a ser las cabeceras de los cacicazgos que los españoles encuentran a su llegada al valle.

Es muy probable que los habitantes originales del valle hablaran idiomas de la familia Otomangue como el Popoloca, Mazateco, Chocho y Mixteco. Como también es probable que las cabeceras como Tehouacan, Coxcatlan y Teotitlan, fueran multi étnicos;  tenían habitantes de diversas lenguas propias de la zona, pero la conquista predominante era la voz náhuatl, que fue la que encontraron los conquistadores extranjeros a su llegada.

Teohuacan y los otros cacicazgos, pagaban tributo al imperio azteca. Dicha opresión de muchos años, dio lugar a que los caciques de Teohuacan, Coxcatlan y Teotitlan, mandaran a sus representantes a Tepeaca, para ofrecer negociación a los nuevos conquistadores y salvarse del yugo mexica, lo que a la larga, les dio ciertas prevendas por sobre los demás Pueblos sometidos por la nueva conquista”.

Hasta ahí, parte del texto de lo que escribe Edward B. Sisson, profesor investigador de la Universidad de Mississippi, en relación a la descripción del sitio arqueológico de Tehuacán Viejo.

Como hemos escuchado, no somos un pueblo nuevo, ni hemos dejado de enfrentar enormes retos a lo largo de nuestra historia que se remonta más allá de los 8 siglos.

Esta forma de vida se ha vuelto la constante en nuestro devenir histórico y al mismo tiempo, nos ha dado la habilidad y fortaleza para salir adelante cada vez que tenemos que enfrentar crisis, retos o situaciones adversas que no nos han detenido.

Tras 354 años de historia citadina, hoy, en 2014, estamos inmersos en necesidades que hacen imperioso el tener que organizarnos, prepararnos y salir adelante, una vez más, porque tenemos un pasado fuerte y solido; pero al mismo tiempo, un presente incierto y una ciudad que espera mucho de sus dirigentes para remontar el estancamiento económico, industrial, de mejora en el nivel de vida de todos sus habitantes.

Como desde entonces, desde los años 1200 de nuestra era, somos una región poli cultural, poli étnica que hoy congrega gente no solo de la estirpe original de estos valles, sino muchos cientos de miles quizá, quienes han decidido vivir esta ciudadanía y sumarse al desarrollo y prosperidad que la ciudad puede significar para ellos y sus familias.

Ante esta diversidad y estos retos, y teniendo como base ese pasado solido de luchas y superación, en la era precolonial, durante la colonia de 350 años y la nueva era independiente de mas de 200 años, tenemos que preguntarnos:

¿Cuál es el futuro que viene?

¿Cuál es el devenir al que ese pasado dichoso, nos puede catapultar?

En distintas épocas de las tres etapas de la historia de nuestra tierra: la precolombina, colombina y la independiente, hemos hecho lo necesario para eliminar el vasallaje o las limitaciones que las circunstancias nos impusieron en aquellos tiempos.

Baste recordar, que el siglo pasado:

Fuimos altamente ganaderos con las tradicionales matanzas,

Fuimos un imán turístico con el clima prodigioso y los ricos manantiales que fueron edenes en esta tierra,

Fuimos jarcieros, cuando aprovechamos la riqueza derivada de nuestra flora regional que nos proveyó de tanta palma,

Fuimos refresqueros cuando logramos industrializar el agua y nos convertimos en proveedores nacionales e internacionales del agua mineral mas rica que hayamos probado antes y después de las aguas minerales de Tehuacán.

Fuimos marmoleros, llevando las joyas talladas en ónix y mármol de nuestras canteras regionales, talladas por las hábiles manos del artesano regional que adornaron hogares y recintos mas allá de nuestras fronteras.

Fuimos maquileros, convertidos en la tercera ciudad mas importante del país en la producción semanal de cientos de miles de prendas de vestir para Estados Unidos y Canadá habiendo generado miles de empleos y riqueza social.

Y de pronto, somos poco, ya casi nada de todo eso.

El comercio que fue una fuente importante de impulso al desarrollo económico, de pronto se ha ido quedando bajo el control de empresas externas a la ciudad y al país incluso.

Hacemos bien en conmemorar el pasado, y en celebrar victorias del ayer.  Sin embargo, mejor haríamos  como habitantes de esta ciudad nuestra, en tomar todo ese cumulo de fortaleza y experiencia histórica para impulsarnos hacia mejores horizontes de bienestar para todos.

La ciudad, desde hace varios lustros ya, sufre la carencia de un proyecto de futuro promisorio para todos nosotros, sus ciudadanos, los que quisiéramos ver en nuestra tierra, la prosperidad por la que alguna vez se esforzaron nuestros ancestros, preocupados por sentar las bases de un Tehuacán mejor para sus hijos y nietos.

Tenemos que reconocer los aciertos habidos y las carencias presentes para plantearnos la ciudad y los ciudadanos que queremos tener en nuestra tierra.

Tenemos que hablar de las cosas buenas del pasado, pero también de lo urgente que debemos hacer en el presente, sin tardanza ni mezquindad.

La ciudad necesita un rumbo bien definido. De nada sirven celebraciones sin dirección.

La ciudad necesita más empleos venidos de la industria, el comercio y los servicios. De poco sirven celebraciones donde hay ciudadanos sin trabajo.

La ciudad necesita recuperar la seguridad que siempre tuvimos y de la que nos enorgullecíamos tanto; alejada de los riesgos y amenazas que hoy afectan a nuestros niños, jóvenes y adultos, a todos. De nada sirven celebraciones, en un ambiente de inseguridad.

La ciudad necesita volver a ser verde, arbolada. Este mismo parque, debe volver a verse como el símbolo que fue, de la “Ciudad de Salud y Paz” de la que durante muchas décadas presumimos a nivel nacional.

De nada sirve que celebremos el pasado sin poder tomar sus enseñanzas y traducirlas en realidades concretas en el presente.

Soy Tehuacanera, si, Tehuacanera, como nos gusta llamarnos a los que nacimos en Tehuacán. Y estoy profundamente orgullosa de serlo. Pero más aún, yo quiero que mis hijos y las nuevas generaciones de tehuacaneros, se sientan orgullosos de la ciudad que habitan, de su cultura, de su arquitectura.


Poder decir:
“Ven a Tehuacán”…,
“Visítame en Tehuacán”…,
“Te quiero ver en Tehuacán”…,
“Tehuacán te va a encantar”.

Señora Presidenta, Ernestina Fernández Méndez.

Permítame decir, que usted, hoy, esta haciendo historia en Tehuacán, al ser la primera mujer que ostenta este digno cargo como la más alta autoridad de nuestra ciudad.

Yo, al igual que muchos ciudadanos y ciudadanas, el día de mañana, queremos leer en los renglones de nuestra historia reciente, que una mujer nos encabezó, nos guió y nos llevó, a un futuro de más progreso y bienestar para todos en esta tierra nuestra, la  ciudad de Tehuacán.

Que viva Tehuacán!!!

16 de Marzo de 2014.

Por la Maestra  Susana Pérez Carrillo.
Subdirectora General del Centro Escolar Presidente Venustiano Carranza.
En la conmemoración oficial del 354 Aniversario de la ciudad de Tehuacán,
Dado el 16 de Marzo de 2014.

Publicado Originalmente en Saber Sin Fin el 16 de marzo de 2014