Gumecindo Orduña, Benjamín Ojeda y Juan Alfredo Juárez dialogan entorno a la importancia de la antropología filosófica náhuatl, donde los aztecas tenían un concepto muy claro de la vida y la muerte, al igual de la forma de educar a los niños y jóvenes, en un inicio por los padres y posteriormente por los maestros o mejor dicho por los sabios o tlamatine. También se habló sobre el legado que nos dejan a los mexicanos, la disciplina y el compromiso.


