Dialogar, dialogar y dialogar,
tanto como sea necesario,
ese es el secreto para entender;
la llave para la comprensión.
Sólo nos separa la cáscara,
en el fondo somos lo mismo.
Vivir, vivir y vivir,
tanto como sea posible,
ese es el secreto para vestir
la piel del otro;
para asumir lo que es cada quien.
Algún día seremos más
los que podamos hacerlo.
Propiciemos ese amanecer.
Construyamos la paz.
No hay otra opción.
Sí es posible.
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