Entre lo más desconcertante de investigar lo muy extraño, está que no siempre hay un límite claro entre realidad y fantasía, pues cosas que se tenían por imaginarias, aparecen un día cualquiera para espanto de transeúntes que no consumen drogas ni cultivan el ocultismo, pero están presentes en el lugar y momento equivocado. Me refiero a seres míticos como aquel grifo del cuento de Calleja que leí siendo niño.
Del primero de dos de estos incidentes supe en 1997 un viernes por la noche escuchando Radio UNAM, cuando en un noticiario el locutor leyó una nota acerca de un extraño ser que había atacado a un campesino de Tlaxcala. Fue una serpiente descomunal con torso de mujer y alas. El incidente tuvo lugar en la montaña La Malinche. (Cuando tocó el turno a su compañera de locución, ésta no pudo continuar a causa de la impresión.)
Se conocía la leyenda del “monstruo de La Malinche” y hasta existe LA CASA DEL QUE MATÓ AL ANIMAL en pleno centro de Puebla, lo mismo que sitios de Internet al respecto, pero nadie parece haber documentado ésa, su más reciente aparición. El caso levantó cierto revuelo en los medios pero fue rápidamente olvidado. Más tarde supe por un amigo que en la Colonia Solidaridad de esta misma ciudad circuló un curioso rumor al respecto, además de que también se comentó el hecho en Tlaxcala. Posiblemente algún lector conozca algo más.
Del segundo fue otra noche, cerca de diez años después, justo al encender el radio para escuchar mi programa favorito sobre sucesos extraños, con la llamada al aire de un radioescucha que apenas dos horas antes había vivido una experiencia aterradora sobre la acera del Seminario Palafoxiano que da a la Avenida 16 Oriente –también en Puebla-, cuando en el momento culminante –y traumático- de una cadena de sucesos, vio al singular sujeto vestido con ropa negra antigua, que un momento antes parecía estar agazapado, abrirse una especie de gabardina que traía y dar un salto prodigioso atravesando la amplia Avenida y alcanzar el otro lado, una zona baldía detrás del Mercado de Xonaca, donde se perdió en la oscuridad. Hubo al menos otros tres testigos cercanos: un transeúnte que venía en dirección contraria y los ocupantes de una camioneta del servicio público de pasajeros.
También en este caso había una leyenda previa, pero no de aquí, sino de la Inglaterra victoriana: el infamous SPRING-HEELED JACK –“Jack talones de resorte”-, del que sabía por PASAPORTE A MAGONIA, el mítico libro de Jacques Vallée. Un rasgo particularmente siniestro de esta entidad eran los ojos, que el testigo de aquí describió como una mirada que “helaba la sangre”. Actualmente se rumora en la Ciudad de una figura alada. Como en el caso anterior, tal vez alguien tenga más información.
Cuando acontecimientos anómalos como los descritos no son investigados o documentados adecuadamente, con el tiempo se convierten en leyendas urbanas –o semiurbanas o rurales-, cerrando así el círculo.
Y para concluir también británicamente, nada mejor que citar a Shakespeare al final del Primer Acto de HAMLET: "There are more things in heaven and earth, Horatio, than you’ve even dreamed of." ("Hay más cosas en el cielo y la tierra, Horacio, de las que incluso has soñado".)
(Publicado originalmente en Sabersinfin el 30 de septiembre de 2014)
Fernando Acosta Reyes (@ferstarey) es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño (SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.Imagen: orig00.deviantart.net
