viernes, 20 de octubre de 2017

¿Cómo surgió la canción La Cucaracha?



En el siglo XX, no hay ícono musical por excelencia para México, que la cucaracha, cantada en el extranjero como santo y seña a raíz de la revolución mexicana. Y es esta canción un apunte extraordinario de colores tierra levantados por la caballería de Pancho villa, enjugados por el sudor y la sangre de los combatientes de la División del Norte, que produce la acuarela al rubro citada para pintar la siguiente historia.



La cucaracha no era una soldadera, como algunos autores suponen, (la Adelita, la Valentina, Marieta, etc.), si no que se trataba del mismísimo VICTORIANO HUERTA, ya que en algunas fotos oficiales, cuando no traía uniforme militar, y usaba frac, parecía una cucaracha a decir de los cantores, que le recordaba también sus hábitos de borracho y marihuano: “La cucaracha, la cucaracha, ya no puede caminar, porque no tiene, porque le falta, marihuana pa’ quemar. Pobrecito de madero, casi todos le han fallado. Huerta el ebrio bandolero, es un buey para el arado".

La canción la compuso un veracruzano de nombre Rafael Sánchez Escobar, que tocaba piano en un burdel, y que se había popularizado en las tropas de Pablo González, meses antes de la toma de Torreón por Pancho Villa en marzo 1914.

Posiblemente, eso tocaba la banda militar de la División del Norte, al recibimiento del General Felipe Ángeles el 15 de marzo a las cuatro de la tarde, a su llegada en tren a Chihuahua, antes de la toma de Torreón; además de ser una canción de marcha de “Los Dorados” de Villa.

Para más datos al respecto, ver capítulo 28 “TORREON: EL PROLOGO”, pp. 305, del libro Pancho Villa, una biografía narrativa, de Paco Ignacio Taibo II, Editorial Planeta.

Que aquí queden estas manchas acuareleadas, en un centenario deslucido, donde es preferible el bicentenario de la independencia, que hablar de REVOLUCIONES, que por tradición de centurias, más vale que no se inciten.

alejandro tamariz campos.jpg Alejandro Tamariz Campos egresado de la Facultad de Derecho de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, combina la pasión por la pintura y las letras con el ejercicio profesional.