domingo, 5 de mayo de 2019

Un pasaporte al País de las Maravillas




- La Historia Jamás Contada -

Como bien sabemos quienes nos dedicamos a la investigación de sucesos misteriosos, llega un momento en que debemos desmantelar nuestras racionalizaciones defensivas convencionales y dar cabida a la posibilidad de lo maravilloso en nuestra vida, pues de otra manera nunca pasaremos de hacer periodismo en el sentido más anodino.

Pero un cambio así de actitud tiene sus riesgos, no tanto sociales, contra los que generalmente estamos curtidos, sino sobre todo el psicológico de pasar de observadores a CREYENTES. (Lo que no sólo sucede en este terreno sino en cualquier otro de la actividad humana, como la Religión o la Política, de lo que somos testigos ahora mismo, con tanta gente habiendo perdido su más elemental capacidad crítica quedando sometida a las más burdas manipulaciones emocionales.)

¿Cómo, entonces, introducirnos a este Universo, empatizando con él pero sin ser dejarnos arrastrar por su corriente interna?

Esta posibilidad, la de la ambigüedad, es algo que ni siquiera se plantea la gran mayoría de los interesados en estos temas, quienes, una vez encarrilados en una particular interpretación, sea ésta empírica o dogmática, no la abandonan sino por hastío o por habérseles salido de control y comenzarles a generar problemas, tanto internos como, en situaciones más graves, en sus relaciones con los demás.

Tal como comenzó a sucederme en diciembre de 1968, cuando tras un maratón de lectura sobre el fenómeno OVNI, en su versión popular de los “visitantes del espacio”, no sólo comenzaba a obsesionarme con algunos de sus intrigantes aspectos, sino también a sentir una creciente aprensión en situaciones en las que hacía ya buen tiempo solía hallarme cómodo, como la soledad. En ese momento no logré identificar la causa de esa inquietud, pero diez años después, leyendo el curioso libro que lleva por título PASAPORTE A MAGONIA, de la autoría de Jacques Vallée, pude dar con lo que me estaba pasando entonces.

Sin más preámbulos, lo que encontré disparaba ese ánimo medroso no era otra cosa que la literatura de TERROR que constituyen por sí mismos estos relatos, por “científicos” o incluso de simple entretenimiento que los consideren quienes suelen presentarlos al público. (Nada hay de malo en ello, aunque no estaría de más añadir una advertencia, pues pueden llegan a producir perturbaciones emocionales cuando se asumen en toda su profundidad.)

Sí, este -por más de una razón- cautivante libro, me desobsesionó -y bastante oportunamente, he de añadir-. Se trata de una lectura que lo pone a uno a pensar antes que creer y adherirse sin más, llevándole a considerar posibilidades que relativizan las conocidas “certezas” en las que casi como regla nos engancharnos, cuando menos teórica o doctrinalmente, para no hablar de quienes lo hacen en la PRÁCTICA, con consecuencias de las que suelen ser los últimos en enterarse.

Un libro que este año cumple 50 de haberse publicado por primera vez aunque, como todo clásico, siempre tiene algo que aportarnos, y más en una época en que no el acceso a, sino el EXCESO de informaciones disponibles, impide considerar éstas con más detenimiento.

Así que, ¿por qué no se animan a darle un vistazo a esta obra, que a muchos ha contribuido a centrarnos sin por ello abandonar una temática por sí misma APASIONANTE?



Fernando Acosta Reyes (@ferstarey) es fundador de la Sociedad  Investigadora de lo Extraño, músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.

Imagen: todoestarelacionado.wordpress.com