domingo, 17 de diciembre de 2017

Cruel analogía













Tras la verdad de naturales e inocentes aspavientos
La frágil y endeble crisálida, desgarra vestiduras
 Sangrando una asfixiante angustia enfurecida
Por el susurro del viento que murmura entre las hojas.

Paranoia absoluta, impotente y opresiva,
De una agitada zozobra que no puede frenar
La pestilente bazofia con que la otredad le anega,
Haciendo del viaje, lapidaria y cruel tormenta.


Los rumores mismos susurran cuchicheos
Y la ansiedad corroe vilmente su capullo.
¡Maligna, cruel y sanguinaria Paradoja!
Huir de la hedionda jungla y sus estruendos
Es el único bastión que enarbola por bandera.
Y aún sin alas prefiere, involuntariamente, 
Arrojarse, de súbito, al vacío de una oquedad,
En un fulminante y drástico vuelo en estampida,
 Buscando librar la asfixiante atmósfera opresiva,
Para transitar caminando la perpleja incertidumbre
 Que le espera, en la antesala de una expectativa.

¡Justo así y no de otra manera, es el despertar
 de quien ya se tiñe de colores y matices diferentes!
                                                                                     

                                                                                   Juan Carlos Martinez Parra