domingo, 20 de octubre de 2019

¡Santas alianzas, Batman!



- La Historia Jamás Contada -

No cabe duda que el atraso de las sociedades no depende tanto de ellas como de quienes las gobiernan, como recurrentemente comprobamos cuando los avances, digamos “naturales” de aquellas en cuanto a convivencia, derechos y posibilidades, no alcanzan la sanción institucional que los haría prevalecer aún en contra de las veleidades y conveniencias de los típicos funcionarios estatales.

Pues éstos siempre buscarán el favor del poderoso en turno, miembro de la clase dominante, a cuyo servicio consciente o inconscientemente se encuentran, como lúcidamente estableciera el famoso MANIFIESTO de 1848 con la frase "Der Staat ist das Machtinstrument der herrschenden Klasse".

Y el Estado también aspira a ejercer el Poder hasta en los ámbitos de la vida del individuo que no debieran ser incumbencia de nadie más que de éste mismo, como las  decisiones que adopte sobre SU PROPIO CUERPO.

Es el caso de las dos recientes “reformas” (¿?) realizadas por el Congreso local que, prácticamente, dejaron las cosas como estaban: al Artículo 294 del Código Civil, sobre la definición legal de MATRIMONIO, dejando fuera nuevamente al IGUALITARIO y al Artículo 342 del Código Penal, que PENALIZA el aborto.

Sin dejar totalmente de lado las consideraciones jurídico-formales inherentes a la actividad legislativa, sobre las que suelen explayarse los medios y sus lexpertos –"expertos en leyes", ¡perdón por el neologismo!-, siendo sin embargo el factor ideológico lo que determinará a la postre la legislación positiva resultante, al margen de cualquier discusión posible, nunca resultará ocioso reconstruir la filiación ideológica de los involucrados, tanto de los propios legisladores como, en este caso, del Ejecutivo o sus asesores, que en la práctica vienen a ser lo mismo.

Una primera aproximación sería escudriñar sus ALIANZAS, que siempre son algo más que pragmáticas, como muchos de ellos pretenden, tratando de minimizar la extrañeza que provocan entre quienes los siguen de buena fe, confiando en que alguna razón tendrían para establecerlas.

Pero es posible obtener una mayor definición a partir de un SOCIOGRAMA: un gráfico en el cual cada legislador individual estaría representado por un punto o nodo del que parten y llegan flechas hacia y de otros nodos, respectivamente, haciendo visibles los senderos –paths- por los que determinada ideología se difunde entre la población legisladora, atravesando las barreras (oficiales) de color de los Partidos, resultando en un mapa más representativo de lo que acontece en cada discusión/votación y los temas que uniforman la respuesta de los legisladores aparentemente más diversos: una RED INFORMAL DE PODER.

Con esto en mente, ya podemos empezar a entender por qué las agrupaciones que parecen más progresistas suelen aliarse con algunas cuyas doctrinas son exactamente lo opuesto y, todavía peor, dejarse conducir por ellas, algo inconcebible desde el análisis político convencional, que lo hace desde una perspectiva periodística, es decir, dando por buenas las declaraciones pero no cotejándolas con los comportamientos objetivos de los -aquí sí- “actores políticos”.

Es la razón profunda de que las SANTAS ALIANZAS -esto es, construidas a partir de inconfesados principios morales religiosos- entre los miembros de la Clase Política, prosperen y prevalezcan sobre lo que tan trabajosamente han llegado a comprender las sociedades por sí mismas, dedicándose a sabotear sus logros a favor de una CONDICIÓN MEJOR PARA TODOS.


Fernando Acosta Reyes (@ferstarey) es fundador de la Sociedad   Investigadora de lo Extraño, músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.

Imagen:  Internet