sábado, 24 de noviembre de 2018

Ésta es la muerte lenta que aprendemos por imitación (Artículo y Video)


23 de enero de 2018

“La “normalidad” es vegetar, no es vivir”.
Abel Pérez Rojas.
En efecto, todos tarde o temprano vamos a morir, esa es una situación propia del ciclo de la vida que nos hace iguales con el resto de las especies, pero hay formas de vivir y formas de morir. Frecuentemente se muere lento a lo largo de la existencia.


Despertarse, comer, reproducirse, ir y venir son cualidades de quienes están vivos, vivos en el sentido directo y simple del concepto vivir, pero no en una connotación profunda, ni filosófica.

Podemos ir por la vida con aparente libertad, pero en realidad vegetando, quizá muriendo poco a poco, tan lentamente que se asume como “normal”, esa “normalidad” que nos hace igual a las mayorías y que nos da falsa tranquilidad porque no somos “diferentes” a los demás.

Ese vivir a veces en “paz” y otras veces con problemas, pero sin “sobresaltos” existenciales, es lo que se puede llamar: vivir con “normalidad”.

Esa “normalidad” que no se cuestiona, que no profundiza, que no sale de su confort termina transmitiéndose de generación en generación como una forma de vida deseada y buscada por las mayorías de las distintas generaciones.

Como un virus termina transmitiéndose esa fatídica “normalidad” que suele hacerse visible en enfermedades de todo tipo.

Pero, ese vivir como lo hace la mayoría produce personas viejas, pero no sabias ni felices, porque en el fondo sabemos que no estamos ejerciendo nuestro derecho y deber de desarrollar nuestras facultades humanas a un mayor grado.



A propósito y con esa facilidad didáctica que le caracterizaba, Osho, el orador, místico, filósofo espiritual y gurú indio dijo al respecto (De la medicación a la meditación):

“El hombre nace para vivir la vida, pero puede perdérsela; todo depende de él. Puede respirar, puede comer, puede envejecer, puede caminar hacia la tumba, pero eso no es vivir. Es una muerte gradual de la cuna a la tumba, una muerte gradual de setenta años. Y debido a que a tu alrededor hay millones de personas muriéndose gradualmente, muriéndose lentamente, empiezas a imitarlas. Los niños aprenden todo de las personas que les rodean, y estamos rodeados de muerte. Así que primero habrá que entender lo que quiero decir con vivir la vida. No consiste solamente en hacerse viejo. Consiste en hacerse mayor, en crecer. Envejecer y crecer son dos cosas diferentes. Cualquier animal es capaz de envejecer; crecer es el privilegio de los seres humanos. Pero solamente unos pocos ejercen su derecho.

“Crecer significa adentrarse cada vez más profundamente en el principio de la vida momento a momento; significa distanciarse de la muerte, no adentrarse en la muerte. Cuanto más profundamente te adentras en la vida, tanto más percibes la inmortalidad inherente en ti. Te distancias de la muerte; llega un momento en que puedes ver que la muerte no es otra cosa que un cambio de atuendo, un cambio de casa, un cambio de forma; nada muere, nada puede morir. La muerte es la mayor ficción.

“Para crecer, simplemente mira un árbol. A medida que el árbol crece hacia arriba sus raíces crecen más profundamente hacia abajo, más hondo. Hay un equilibrio: cuanto más se eleva el árbol, más profundas son sus raíces. No puede existir un árbol de cincuenta metros de altura que tenga raíces pequeñas; no podrían sostener a un árbol tan grande. En la vida, crecer significa profundizar en ti mismo: es ahí donde están tus raíces”.

Bien lo dice Osho, para desarrollarnos y crecer, es necesario adentrarnos en nuestras raíces, entre más profundamente lo consigamos más podremos conocernos y aprehender la realidad.

En el mensaje de grandes sabios queda exhibida a plan luz del día esa muerte lenta que se transmite por imitación y que nos anula.

Si abrimos los ojos ante esa realidad sucederá lo que es común: repetiremos el fatídico destino que prolonga los vicios, la ignorancia y las condiciones de vida conocidas por todos. 

Tenemos en nuestras manos la oportunidad de no ser otras víctimas más de lo que aquí le he venido contando, es necesario empezar ya, y si usted ya viene trabajando al respecto no desista, somos tan pocos que es necesario que esto cunda. ¿O no?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente.