Viola-arte: el “arte” del seductor




En el anterior artículo expliqué el arte del seductor convirtiéndose en un violador sistemático muy probable asesino y apoyado por la sociedad. Reflexionando un poco con un querido amigo llamado Dominique, lo cual le agradezco, me llevó un año escribir este segundo artículo.


Reluce una empatía hacia los violadores como si también “sufrieran”, sin embargo cabe aclarar que adoptar este rol es una decisión, no es “natural” sino aprendido. Este rol parecieran ser para todas las personas, hay una clara tendencia que sean hombres CIS heteronormados quienes lo adopten, lo consuman y lo perpetúen. Es cierto que puede haber situaciones que incluyan la seducción como “ilusión” similar a otro tipo de personas, pero se nota un consumismo compulsivo dirigido a este mercado de consumidores. Como lo expone Burnet III (2014):

“No somos los hombres los únicos que violamos, como no son las mujeres las únicas víctimas. Hay hombres que violan a otros hombres y mujeres que violan a hombres, pero lo que nos convierte a los hombres en sus máximos responsables es que somos los que cometemos el 99% de las violaciones denunciadas.”

La masculinidad hegemónica en uno de sus puntos gira en torno a cuántas mujeres se "conquisten", la femineidad no, si hay un tipo de “seducción” para las mujeres será vendida desde la monogamia, cosificadas (¿habían notado en cuantas películas la cámara enfoca el cuerpo de las mujeres y no solo sus rostros?), siendo fácilmente “accesibles”, sumisas y disponibles para cuando “su hombre esté listo”, en una comercialización de la “liberación femenina” desde las empresas.



El mimetismo del asesino en la victimización.

Aclarado esto hablemos de la mimetización del asesino/violador, como escribe Gardenias (2014): “Puede llegar a mostrarse muy sensible y frágil, y esto es parte de su don camaleónico de transformación.” La mimetización en la biología es la habilidad de algunos seres vivos para asemejarse a otros organismos y a su entorno para obtener cierta ventaja, ya sea para sobrevivir o reproducirse. El ignoto se mimetiza para desarrollar un camuflaje en donde la sociedad no lo asuma como el asesino/violador, este tipo de hombres se ven a sí mismos como vulnerables dada su baja autoestima por lo que buscarán adoptar rasgos del galán del cine o la televisión y conductas peligrosas para no ser cuestionado o acusado de ser vulnerables, usan “feromonas” para atraer a sus potenciales víctimas. Como expone Hartog (2006):

“Huir a través del alcoholismo o de las drogas, consumir a las mujeres, mostrar su enojo pero jamás su pena, asegurarse de tener el poder sobre los seres queridos o hasta suicidarse son algunas maneras a veces utilizadas por los hombres para demostrar su hombría a sí mismos y a los demás, ocultando su vulnerabilidad frente a situaciones difíciles de la vida.”
    
La mimetización surge desde la colusión o el apoyo de una sociedad que promueve y vende asesinos/violadores. Se puede mostrar muy empático al principio cuando busca “una relación”, pero cuando sea descubierto o acusado, cuando se vea en una situación que considere ponga en peligro su estrategia, “poder” o jerarquía cambiará drásticamente su estrategia, una que considere sea compatible con el entorno.

El ignoto podrá mimetizarse gracias a las siguientes características:

- Será tomado como un romántico empedernido.

- Si viola y es sorprendido en la violación se justificará diciendo que fue la persona a quien dirigió su violencia, quien lo incitó.

- Si la persona a quien dirige su violencia denuncia, autoridades/ familiares/amistades se enfocaran en que fue lo que hizo la “supuesta víctima” para incitar la violación y no lo que hizo el violador.

- Si viola y se casa con la persona a quien dirige su violencia se convertirá en un hombre que fue cazado por una mala mujer, “un buen hombre del que abusaron”.

Puede haber más características, pero estas que expongo como aquellas que después saldrán se derivarán de una colusión con los agresores y no un apoyo a las víctimas.

Imagen: youtube.com

 Mario Alberto Mondragón Aguilera

Publicado originalmente en Saber Sin Fin el 6 de abril de 2016